Quienes somos

 Para nosotros el Yoga es mucho más que una filosofía o un conjunto de prácticas, es un camino de vida que hemos elegido recorrer y explorar juntos. En nuestro recorrido hemos experimentado una y otra vez un espacio interno donde nos sentimos en casa, conectados y en paz con el mundo.

 

El Yoga nos da la posibilidad de crecer y desarrollar nuestra verdadera naturaleza. Paso a paso lo vamos integrando en el día a día y eso nos permite vivir desde una mayor presencia, siendo más y más conscientes del aspecto divino en todo cuanto nos rodea.

 

En esta página ofrecemos una humilde recopilación de esta ciencia milenaria que hoy en día está tan extendida. No obstante, queremos recordar que todo conocimiento o ciencia no sirve de nada si no va acompañado de una actitud correcta, una actitud de mejorar y ayudar a otros. Esta motivación la expresa el siguiente poema que resume a la perfección lo que deseamos compartir y a menudo nos ha servido de inspiración:

 

Oh Ser, haz de mi un instrumento de tu paz.
Que allá donde haya odio, yo ponga el amor.
Que allá donde haya ofensa, yo ponga el perdón.
Que allá donde haya discordia, yo ponga la unión.
Que allá donde haya error, yo ponga la verdad.
Que allá donde haya duda, yo ponga la Fe.
Que allá donde haya desesperación, yo ponga la esperanza.
Que allá donde haya tinieblas, yo ponga la luz.
Que allá donde haya tristeza, yo ponga la alegría.

Oh Ser, vela por que yo no busque tanto ser consolado, cuanto consolar,
ser comprendido, cuanto comprender, ser amado, cuanto amar.

Porque es dándose como se recibe, es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo, es perdonando, como se es perdonado,
es muriendo como se nace a la vida.

 

 

He aquí una breve descripción de nuestra trayectoria, para dar una idea de quiénes estamos escribiendo esta página.

 

 

 

Chandrani – Carmem Rodriguez Hochstrasser

 

Se dice que cada buscador encuentra su senda y así me sucedió a mí con el Yoga, entró en mi vida cuando tenía 16 años. Empecé a estudiar y practicarlo  a través de un libro que cayó en mis manos y que me reveló la conexión entre cuerpo y mente. Este primer contacto con el Yoga me abrió una nueva forma de comprender la existencia y desde aquel momento me ha acompañado en mi evolución hasta el día de hoy.

 

Después de algunos años de aprendizaje autodidacta empecé a ir a centros vinculados al linaje de Shivananda y fue una experiencia increíble encontrarme con tantas personas con las cuales compartir este camino y por fin empezar a ver y escuchar en palabras lo que de alguna forma siempre había sabido por mera intuición. Buscando una comprensión más profunda de las āsanas estuve varios años practicando Iyengar-Yoga, combinando esta práctica con el Hatha Yoga del linaje de Satyananda donde me dí cuenta de la importancia de la meditación.

 

Empecé a formarme como profesora de Yoga impulsada por el deseo de profundizar en mis conocimientos. Y antes de que pudiera procesarlo me ví transmitiendo este conocimiento a través de mis clases de Hatha Yoga. Así fue cómo descubrí la dicha que supone el serle útil al mundo y a los demás, lo cual me condujo a una preciosa apertura de corazón y me acercó mucho al Bhakti Yoga, despertando en mi también una profunda confianza en la vida.

 

Empecé a investigar la mente a través de la terapia transpersonal con el objetivo de hallar un equilibrio entre el cuerpo y la mente, lo cual me puso en contacto con la meditación Vipassana y ZaZen. En este caminar pude ver claramente que todas las sendas nos conducen a la misma meta, todas son pues un camino de vuelta a casa, hacia el Ser, y qué todo puede ser Yoga si se hace con la conciencia despierta.

 

Y fue entonces cuando me di cuenta que todo lo que decían estas otras filosofías había sido escrito milenios antes en los sagrados textos lo cual me llevo a consolidarme en camino del Yoga. Así pues espero que mi humilde chispa contribuya al gran fuego del despertar.